Fuentes iconográficas

Afín de sus orígenes a la figura de Ártemis, esta diosa es vista como descendiente de titanes, razón por la que es capaz de apartarse de la religión del Olimpo. Carente de leyendas propias, empezó siendo una diosa con funciones funerarias a la que se dedicaban estatuas en los cruces de caminos y se le pedían todo tipo de favores, pero en el siglo V a. C., esas peticiones comenzaron a relacionarse cada vez más con el mundo nocturno, razón por la que su figura adquiere un carácter misterioso e incluso temible. Así, si bien en un principio se la invoca como diosa nutricia de los jóvenes, se va a ir especializando en aspectos de la magia y los hechizos, asociada al mundo nocturno de las sombras.

Precisamente, por esta fuerte  asociación con el culto, la gran mayoría de representaciones suyas son antiguas, habiendo varios tipos de Hécate, según Elvira Barba (2008): “Propylaia” (la que guarda las puertas); “Propolos” (relacionada con la suerte, teniendo un importante papel en la figura de Hermes en la recuperación de Perséfone del Hades); “Chtonía”(relacionada con la tierra, faceta muy relacionada con Deméter); “Phosphoros” (relacionada con las antorchas y su papel de guía en la oscuridad); “Kourotrophos” (cuidadora de niños); y “Kleidouchos” (la que guarda las llaves).

Suele aparecer con una o dos antorchas en las manos, en forma animal, en lugares mágicos como las encrucijadas o los bosques, en los que se deja ver bajo la forma de una mujer tricéfala a veces tocada con el “Kádathos” (una corona en forma de media luna) y con varios brazos. A nivel general, sus representaciones antiguas no varían demasiado: suelen ser hieráticas, estáticas y frontales; como la típica diosa de culto (excepto la “Propolos”). Hécate aparece al final del Arcaísmo como una diosa vestida, portadora de antorchas, en contextos relacionados con el más allá: la vemos, por ejemplo, como mera acompañante en diversos pasajes del mito protagonizado por Deméter y Perséfone. Esta iconografía puede evolucionar; En ciertas visiones de los infiernos fechables en el siglo IV a.C., ha pasado a ocupar un puesto en el palacio de Hades y a ataviarse como las Erinias, con falda corta, botas y antorchas; Sólo revela su identidad que aparezca, normalmente, carente de correas cruzadas sobre el pecho y de serpientes en la cabellera.

En el siglo V a. C., surgió la que será la imagen más peculiar y conocida de la diosa: la «triple Hécate», que mira a los distintos puntos de la encrucijada en la que se encuentra, y que por ello se compone de tres cuerpos pegados por la espalda. Así aparece ya desde que Alcámenes la imagina para la Acrópolis de Atenas (430 a.C.), y la idea de la diosa con tres cuerpos y tres cabezas se reproduce con pequeñas variantes. De esta manera se mantendrá durante el Imperio Romano, aunque a veces se la identifique, a través de inscripciones, con otras deidades como Ártemis (Diana), Selene (Luna) o Perséfone (Proserpina). Como señora de la magia que es, sus atributos son armas terribles: serpientes, antorchas, látigos y cuchillos.

Hemos seguido el esquema de trabajo de Haiganuch Sarian, autora que cooperó en el LIMC con su artículo sobre Hécate, que clasifica la evolución iconográfica de la diosa según su tipología, y no según las leyendas o fuentes literarias que la imagen represente. Que sigamos este esquema se debe a que, a pesar del número de autores que hacen referencia de Hécate en las fuentes literarias, sólo dos de ellas son representadas en las imágenes de los vasos.

3.1. Hécate de cuerpo único.

  1. A) Hécatedadófora.

En los diversos tipos en los que se representa a Hécate, la Hécate dadófora es la que porta dos antorchas, la “Phosphoros”, como anteriormente describimos. Debido a su característica dadófora, tiene la capacidad de descender al Inframundo e iluminar con sus antorchas.

  1. a) En escenas del ciclo eleusiano.

Se conoce como los Misterios de Eleusis a una serie de rito iniciáticos que se llevaban a cabo en el antiguo Ática. Eran de regularidad anual, en los que se rendía culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone. Estos ritos estaban relacionados con una serie de mitos encadenados, empezando por el “Rapto de Perséfone”, hija de Deméter y Zeus, a manos de Hades. Éste se enamora de Perséfone, raptándola y llevándosela a los infiernos. Su madre vaga por la Tierra buscándola durante nueve días, al décimo encuentra a Hécate, que ha presenciado el rapto [Imágenes 1; 2]. La diosa, enfadada, se niega a realizar sus funciones y parte a Eleusis, donde el hijo del rey le será confiado, Triptolemo, para que recorra el mundo enseñando el cultivo de trigo a los hombres [Imágenes 6; 7; 8; 9].  Al no ejercer sus funciones como diosa, la tierra se volvió estéril y el clima inhóspito. Así, Zeus se ve obligado a convencer a Hades para que le devuelva a su hija, pero ésta ya había roto el ayuno (comiendo algo del infierno se pasaba a pertenecer a éste) con unas semillas de granadas. Se estableció un acuerdo, por cual Perséfone pasaría la mitad del año en el Olimpo y la otra mitad con Hades en los Infiernos. Volvía, así, cada año al lado de su madre [Imágenes 3; 4; 5], quien de la alegría que recibía hacía que los cultivos florecieran y el clima fuera óptimo para cultivar (la primavera).

Hécate 6 (Deméter 312).JPGImag.1: Ánfora de figuras rojas, atribuida al pintor de Darius, 340 – 320 a.C. Museo de Génova 15043.- (RVAp II 498, 51)

Hécate 9 (Hera 342).JPGImag.2: Lécito apulense de figuras rojas, atribuido al pintor de la “Tumba del más allá”, 330-310 a.C. Mercado de antigüedades, Londres (RVAp Suppl. 1, 83, 281ª pl. 17, 1-2)

Hécate 13 (Hermes 637).JPGImag.3: Crátera en campana de figuras rojas, atribuida al pintor de Perséfone, 440 a.C. Museo de Nueva York, MMA 28.57.23.- (ARV 1012, 1)

Hécate 12 (Hermes 886).JPGImag.4: Crátera de figuras rojas, atribuida al pintor de Alkimachos, sobre el 470 a.C. Museo Civ. P 236, Bolonia (ARV 532, 44)

Vaso 19dImag.5: Peliké ático de figuras rojas, atribuido al pintor Eleusino, 400-300 a.C. Museo “Hermitage”, San Petersburgo (BADN 230431)

Hécate 20.JPGImag.6: Crátera de cáliz de figuras rojas, atribuida al pintor de las Nióbides, 2º cuarto del siglo V a.C. Museo Nacional de Spina, Colección Ferrara. 2891 (T 313). (ARV 602, 24)

Hécate 19.JPGImag.7: Crátera ática de figuras rojas con volutas, atribuida al pintor de los Niobides, segundo cuarto del siglo V a.C. Museo del Louvre G 343, Paris (ARV 600, 17)

Hécate 21 a.JPGImag.8: Hidria ática de figuras rojas, atribuida al pintor de Londres, tercer cuarto del siglo V a.C. Museo Británico, Colección De Nola, Londres (BADN 215772)

Hécate 22 b.JPGImag.9: Crátera ática de figuras rojas con pequeñas columnas, atribuida al pintor del Dome, 440 a.C. Museo Wagner, WurtzburgL.529 (ARV 1117, 5)

  1. b) Hécate en el reino de Hades y Perséfone.

Perséfone se convierte en la esposa de Hades, el rey de los Infiernos, retenida por éste la mitad del año en su reino subterráneo. Hécate, como hemos dicho en el análisis de las fuentes literarias, era la única que podía oír los lamentos de Perséfone en el Inframundo y debido al aumento de poder que le concedió Zeus tiene la capacidad de descender a los Infiernos y poder volver a la Tierra. De esta forma, vigila a Coré mientras no puede estar con su madre, Deméter en la Tierra [Imágenes 10; 11; 12].

Hécate 43 a.JPGImág.10: Lebeta siciliana de figuras rojas, atribuida al pintor de Hécate, último cuarto del siglo IV a.C. Museo Regional de Siracusa, Italia (CVA 1, pl. 12, 3)

Hécate 28.JPGImag.11: Crátera apulia de figuras rojas con volutas, atribuido al pintor de Licurgo, sobre el 340 a.C. Karlsruhe, Bad. Landesmus. B. 4 (RVAp I 431, 81 pl. 160, 1)

Hécate 32.JPGImag.12: Lutróforo apulio de figuras rojas, atribuido al pintor de Baltimore, 320 a.C. Mercado de antigüedades, Basilea (RVApSuppl. 1, 154, 43)

  1. c) Hécate en otras escenas de carácter religioso.

Hécate, con su función de proporcionar felicidad, aparece en contextos matrimoniales, como en la “Boda de Tetis y Peleo”. A Tetis, hija de Nereo, se le predice que su descendiente será más poderoso que su marido, por lo que Nereo decide casarla con un mortal (Peleo) ya que ningún dios acepta la mano de Tetis [Imagen 13]. Su aparición en los ritos matrimoniales se extiende más allá de las leyendas, representándola en bodas auténticas [Imágenes 14; 15]. También la representan en otro tipo de escenas religiosas [Imágenes 16; 17].

Vaso 12c (Hécate 44).bmpImag.13: Crátera de Cáliz ática de figuras rojas, atribuida al pintor de Peleo, 475 – 425 a.C. Museo Nacional de Spina (2893), Colección Ferrara (BADN 213495)

Hécate 45.JPGImag.14: Copa ática de figuras rojas, atribuida al pintor de Anfitrite, 460 – 450 a.C. Museo de Berlín (F 2530), Colección De Vulci. (ARV 831, 20)

Hécate 46.JPGImag.15Cálpide ática de figuras rojas, atribuida al pintor de Tarquinia, 450 a.C. Museo Wagner, Wurtzbourg L. 535 (ARV 1112, 3)

Hécate 48.JPGImag.16Enócoe ático policromado con relieve, sin atribución, último cuarto del siglo IV a.C. Museo Británico, Londres (71.7-22.1)

Hécate 47.JPGImag.17Escifo  ático de figuras rojas, sin atribución, 370-360 a.C. Museo de Laon 37.1072

  1. d) Hécate en la Gigantomaquia.

Como ya hemos explicado en el análisis de las fuentes literarias, fue la batalla entre los dioses y los gigantes [Imágenes 18; 19;20]; donde Hécate participó a pesar de no ser una diosa olímpica, estando al lado de Zeus, siendo recompensada por ello con el aumento de sus poderes. En este episodio, según la “Biblioteca” de Apolodoro, Hécate dio muerte al gigante Clitio, aunque en los vasos so aparece una alusión explícita a esta matanza.

Vaso 18g.bmpImag.18: Ánfora ática de figuras rojas, atribuida al pintor de Suessula, 425 – 375 a.C. Museo del Louvre, Paris. (BADN 217568)

Hécate 52 (Gigantes 312).JPGImag.19: Crátera ática de figuras rojas en caliza, atribuida posiblemente al pintor de los Niobides, 450-440 a.C. Antigüedades de Basilea (ARV 609, 7)

Hécate 53 (Gigantes 311).JPGImag.20: Crátera ática de figuras rojas en caliza, sin atribución, segundo cuarto del siglo V a.C. Museo Nacional De Spina, Colección Ferrara 2891 (T 313)

  1. e) Probables representaciones de Hécatedadófora.

Escenas donde se representa a una mujer con antorchas, aunque no es seguro que sea Hécate y la mayoría de autores  se preguntan si puede ser Ártemis o Nike [Imagen 20; 23]. En otras, la duda es si porta antorchas o no [Imagen 22].

Hécate 73 (Artemis 454).JPGImag.21: Lécito ático de figuras rojas, sin atribuir, hacia el 480 a.C. Museo “Hermitage”, San Petersburgo (3368)

Hécate 74.JPGImag.22: Escifo ático de figuras rojas, atribuido al pintor de Splanchnopt, a principios del siglo V a.C. Basilea, colección H. A. Cahn HC 18.

Hécate 76 (Nike 237).JPGImag.23: Crátera con volutas apulia de figuras rojas, atribuido al pintor de Capodimonte, 320-310 a.C. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York 50.171.63 (RVAp II 907,1 pl. 345)

 B) Hécate en los infiernos con las Erinias y un ídolo.

Las Erinias viven en el Inframundo, donde coinciden con Hécate mientras Perséfone está en los Infiernos con su marido, Hades. Se la puede invocar a través de las Erinias.

Hécate 95 (Erinys 7).JPGImag.24: Lécito ático de figuras negras, atribuido al pintor de Beldam, 500-450 a.C. Museo Nacional de Atenas (BADN 248)

  1. C) Hécate alada.

Éste es el único vaso de Hécate alada; aunque H. Sarian no explica por qué un pintor la representó de esta forma ni qué función cumple en esta cerámica (aunque su nombre aparezca en ella). Así, en la Imagen 25 la vemos dentro del mito de Acteón, que fue castigado por ver desnuda a Ártemis, consagrada a la castidad, convirtiéndolo en ciervo y siendo devorado por sus propios perros.

Hécate 96 (Artemis 1398).JPGImag.25: Crátera ática en Cáliz de figuras rojas, atribuido al pintor del Dinos o al pintor de Kléophon. Toronto, colección privada.

3.2 La triple Hécate.

Como explicamos en la introducción iconográfica, la Triple Hécate surge en el siglo V a.C. Se erigían estas estatuas en las encrucijadas de los caminos, con cada cuerpo mirando a un camino. No se conservan representaciones de la Triple Hécate en cerámicas, por ello ponemos de ejemplo estas estatuas.

Hécate 139.JPG

Imag.26: Estatuilla de mármol romana fragmentaria, segunda mitad del s.I a.C. Leiden, Rijksmus P. B. 136.

Hécate 151.JPG

Imag.27: estatuilla de bronce romana, siglo I. Museo Cívico de Treviso.

3.3 Sincretismos, asociaciones y asimilaciones.

  1. A)Ártemis, Hécate y Selene:

Haiganuch Sarian aclara que la confusión es por el atuendo de las tres, muy parecido, y porque a veces Hécate aparece con una diadema de media luna, más típica de Selene.

Hécate 246 (Artemis-Diana 193).JPGImag.28: Denario de plata romana, 43 a.C.

3.4 Representaciones de Hécate sobre los instrumentos adivinatorios.

En el Imperio Romano tardío, las funciones de Hécate fueron derivando a las artes adivinatorias y a las mágicas.

Hécate 324 (Dione 14).JPG

Imag.29: Amonedación de bronce, Estratonicea en Caria, comienzos del siglo III.

3.5 Asociaciones controvertidas:

En algunas representaciones no queda claro a qué diosa representa, no siendo capaces los especialistas de asignarle una identidad definida. Perséfone, Deméter, Nike o Hécate son diosas que tienen a confundirse cuando no se representan sus atributos claramente. Por esa razón la Imagen 30 ya no está relacionada directamente con Hécate en el Beazley Archive, sino con Ártemis.

Vaso 4.bmp

Imag.30: Plato ático de figuras rojas, atribuido al pintor Kiebolos. Tubingen, Eberhard-Karls-Univ., Arch. Inst. (BADN 6050) 

 

  1. HÉCATE MÁS ALLÁ DEL MUNDO ANTIGUO: REPRESENTACIONES POSTERIORES Y REINTERPRETACIONES DE LA FIGURA.

 La imagen negativa y oscura de Hécate, que ya hemos explicado en el apartado de las fuentes literarias, va a difundirse por todo el mundo romano, llegando posteriormente hasta el Mediterráneo y ya en el medievo va a tener una representación prácticamente nula.

Así, una vez desaparecido el paganismo, Hécate apenas volvió a recuperarse en su forma antigua: raras veces se la toma como figura independiente, sea por parte de mitógrafos (como V. Cartari), sea por la iniciativa de algún artista (W. Blake, 1795; C. Klein, 1933). Lo más normal es que aparezca tangencialmente, a veces con formas extrañas, en los cuadros que representan a Medea practicando la brujería (Girolamo Macchietti, 1570-72).

Imag.31Medea e Giasone (Girolamo Macchietti, 1570-1573)

The Night of Enitharmon's Joy or Hekate (Blake, 1795)Imag.32The Night of Enitharmon’s Joy or Hekate (William Blake, 1795)

St

Imag.33: Hécate como diosa de los caminos (dibujo de Stephane Mallarmé, en Los dioses antiguos, 1880)

Ya en la época contemporánea, las representaciones de Hécate son absolutamente caprichosas, incluso se traslada la triplicidad de la propia diosa a un perro que le acompaña (una especie de Cerbero), como en el caso de Hrana Janto [Imagen 34].

Hecate three dogsImag.34Hecate (Hrana Janto, 1997)

No obstante, si bien hemos podido ver cómo el arte posterior ha explotado la vía de Hécate como hechicera, algunos como William Blake han ido más allá; siguiendo la reinterpretación que William Shakespeare hizo de la diosa en su obra TheTragedy of Macbeth. Así, Blake reunió las alusiones de la mitología griega, varios de los dramas de Shakespeare y la poesía de sí mismo para crear su compleja obra en 1795. De esta forma, las tres figuras que aparecen en la Imagen 32 representan la naturaleza tripartita de la diosa que en la mitología griega combinaba en su figura aspectos de la luna, la tierra y el inframundo, con poder sobre el cielo, la tierra y el mar; aunque también relacionada con la brujería, la magia y lo sobrenatural.

Hécate aparece como un personaje en Macbeth en el momento en que ella y tres hermanas muy extrañas preparan un brebaje compuesto, entre otras cosas, por carne de serpiente, pelo de murciélago, ojo de tritón, ala de lechuza o pierna de lagarto. Así, Blake plasma en su cuadro los ingredientes mencionados en la obra de Shakespeare, de manera que la naturaleza oscura y siniestra de la Hécate del dramaturgo es destilada por Blake en su única representación de la diosa, algo que este artista suele hacer a menudo a lo largo de su obra: coger una frase, un momento, una escena y asimilarlo a su propia mitología.

En este caso concreto, el cuadro de Hecate es rico en simbología y según David Bindman, dentro de la terminología propia de William Blake cada elemento tendría su significado: la predisposición de la mujer representada implica algo oscuro, negativo (esa misma mujer es la personificación de Hécate); el misterio está encarnado en el desdibujado y confuso paisaje del libro que aparece abierto; la existencia vegetativa sería el burro que aparece a la izquierda y los deseos de una humanidad dividida estarían representados por el resto de criaturas siniestras que aparecen en el lienzo.[5]

  1. CONCLUSIONES.

Como se ha podido observar a lo largo de este análisis, Hécate es un personaje mitológico mucho más complejo de lo que pudiera parecer a priori; con un ámbito de acción tan amplio que abarca desde el Inframundo hasta el Olimpo, razón por la que aparece en vasos de diversas leyendas.

Sin embargo, aunque ha sido partícipe de numerosos mitos, las fuentes literarias apenas mencionan dos de ellos de manera tangencial (el ciclo mitológico de Perséfone y la Gigantomaquia) y esa es la principal razón que nos ha llevado a estructurar esta página web de esta forma, separando el análisis de las fuentes literarias del de las iconográficas, al no poder relacionar de manera directa fragmentos literarios con las imágenes de las cerámicas.

No obstante, el que no haya una relación directa entre ambos tipos de fuentes no es sinónimo de problemas, ya que este hecho nos lleva a preguntarnos por las causas: como ya hemos dicho, Hécate es una divinidad más caracterizada por sus atributos que por sus leyendas, razón por la que los autores antiguos han continuado con la tradición oral; aunque plasmar esto en las artes plásticas es inviable y por ello la diosa aparece en las imágenes de mitos ajenos.

Asimismo, de manera separada, tanto los testimonios escritos como los iconográficos nos han aportado datos muy importantes. Por un lado, las fuentes literarias a las que hemos podido acceder (a excepción de los escolios a los Argonautas de Apolonio de Rodas) reúnen las distintas tradiciones que había de Hécate en la Antigüedad; siendo La Metamorfosis de Apuleyo una de las más valiosas, ya que de manera indirecta trata la confusión y asociación de Hécate con otras diosas, cosa que ningún otro autor planteó en su obra. Por otro lado, el LIMC nos ha sido de gran ayuda a la hora de acercarnos a las fuentes iconográficas, ya que el Beazley Archive sólo nos mostraba veinte entradas para Hécate en la zona del Ática, muchas de ellas con grandes dudas. De esta forma, hemos organizado este tipo de fuentes siguiendo el artículo de la brasileña Haiganuch Sarian (profesora en la Universidad de São Paulo) y gracias a esta lectura también podemos afirmar que la gran mayoría de los vasos en los que aparece Hécate (cerca de 20) son del Ática; aunque el resto proceden de territorios dispersos por Grecia e Italia, gran parte de ellos de Apulia.

Por último, siguiendo con las fuentes iconográficas, es necesario aclarar que la figura de Hécate evoluciona desde el punto de vista artístico en el corto período de tiempo en que es representada (la mayoría de las fuentes son de la época comprendida entre los siglos VI – IV a. C.). Así, a grandes rasgos y teniendo en cuenta las particularidades de los distintos pintores, se pueden distinguir tres tipos de representaciones de Hécate: una se ve en los vasos procedentes de la zona apulense y está caracterizada por rasgos orientales, con muchos adornos  y detalles brillantes que llaman la atención [Imagen 10]. En otra, se la representa de forma simple: de escaso tamaño y prestando poca atención al detalle de sus ropas y atributos [Imagen 22]. Por último, nos encontramos a una Hécate estilizada y bien definida, de perfil regio a la manera de otras diosas como Deméter o Hera [Imagen 21]. Este fenómeno puede deberse a una regionalización de las representaciones o al estilo artístico de una escuela concreta. Así, el mejor ejemplo de los distintos tipos iconográficos de Hécate es el de las representaciones de “La misión de Triptolemo”, de la que tenemos tres vasos en los que se plasma la misma leyenda, con tres representaciones de Hécate distintas. Sin embargo, en la Imagen 7, aunque es alta, tiene unos rasgos masculinizados. En la Imagen 8, por el contrario, es una figura alta y esbelta, muy hermosa. Finalmente, en la Imagen 9 aparece poco trabajada, pequeña y poco agraciada. No obstante, los tres vasos pertenecen al mismo origen, Ática, y datan del mismo siglo, s. V a.C., por lo que resulta curiosa la variedad.

En definitiva, la figura de Hécate abre diversos interrogantes una vez que hemos analizado las fuentes; no es un tema cuyo estudio esté cerrado, pues aún hoy en día genera debate, como hemos podido ver en las Imágenes 25 y 30 o en los apartados sobre posibles representaciones.

  1. BIBLIOGRAFÍA FUENTES LITERARIAS ANTIGUAS Y PÁGINAS WEB.

 a) Bibliografía.

 – Elvira Barba, M. A. 2008. Arte y mito: manual de iconografía clásica, Sílex, Madrid.

– Grimal, P., 1998. Diccionario de mitología griega y romana, Paidós, Barcelona.

– Harrauer, Ch.; Hunger, H.; 2008. Diccionario de mitología griega y romana, Editorial Herder. Barcelona.

– Sarian, H. “Hekate”. En VV.AA., 1981-1999, Lexicon iconographicum mythologiae classicae, Fundation pour le Lexicon Iconographicum Mythologiae Classicae, Zürich und München, Vol VI., Addenda, pp. 985-1019.

  1. b) Fuentes literarias antiguas.

 – Apolodoro (introducción, traducción y notas de García Moreno, J.), 1999. Biblioteca mitológica, Alianza, Madrid.

– Apuleyo (edición y traducción de Cuatrecasas, A.), 1996. El asno de oro, Austral Narrativa, Madrid.

– Diodoro de Sicilia (traducción y notas de Torres Esbarranch, J. J.), 2004. Biblioteca histórica, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid.

– Hesíodo (introducción, traducción y notas de Martín Sánchez, A.; Martín Sánchez, M. Á.), 2000. Trabajos y días. Escudo. Certamen, Alianza, Madrid.

– Himnos homéricos (introducción, traducción y notas Bernabé Pajares, A.), 1988. La Batracomiomaquia, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid.

– Cicerón (introducción, traducción, apéndice y notas de Escobar, Á.), 1999. Sobre la naturaleza de los dioses, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid.

  1. c) Páginas web.

 – http://www.artcyclopedia.com/

http://almacattleya.blogspot.com/2011/04/chi-ha-paura-delle-streghe.html

– http://www.beazley.ox.ac.uk/index.htm

http://english.emory.edu/classes/Shakespeare_Illustrated/Blake.Hecate.html

– http://www.hranajanto.com/goddessgallery/GGF-home.html

– http://www.theoi.com

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